miércoles, junio 15, 2005

Un maestro para el corazón

Juan Rodríguez culminaba su recorrido deportivo universitario como futbolista de la UNAM en el mejor final existente, después de infinidad de trofeos, reconocimientos y aprendizajes de vida. Acababa de ganar la final de la primera Universiada Mundial en 1979 celebrada en México.

Después de la premiación todos festejaron la victoria como el mayor logro de un representativo nacional en futbol. Juan corrió a las tribunas, se quitó su medalla de CAMPEON MUNDIAL y la arrojó a las tribunas donde varios aficionados se pelaron por obtenerla.

Sí, su medalla de campeón. Quién más lo haría sino una persona humilde de corazón y desinteresada de los objetos materiales así como de los reconocimientos. Ese es Rodríguez la persona más humana que he conocido. A 26 años de aquel hecho, Juanito es entrenador de futbol rápido y continua con su filosofía de cuidar a la persona más que al jugador.

No le gustan los regalos ni los reconocimientos a su persona, disfruta de las pláticas sinceras y ayuda a quien se lo solicite. Sus consejos son tesoros invaluables para todos los que lo buscamos para escuchar sus palabras. En lo personal me enseñó a ser un buen portero, pero sobre todo a ser un humano capaz de amar con todo el corazón.

Esta semana me publicaron una entrevista al mejor maestro que he tenido. Los que han pasado por su aprendizaje están contentos por este pequeño tributo a uno de los mejores universitarios que la UNAM ha dado. He de reconocer haber experimentado una gran alegría cuando observé mi escrito. Un pequeño tributo a quien le debo mi formación.

Alguna vez uno de sus tantos alumnos expresó lo siguiente ?Juan es un excelente entrenador. Pero como ser humano, es mejor?.

2 comentarios:

Gade Herrera dijo...

A que Juanito... se ve que es re-que-te buena gente y, desafortunadamente como pasa en todo, es una de las peronas que ha hacho mucho y no se le ha reconocido... hasta hoy...

chales

Por cierto, lástima que mi vicio no sea el deporte... jeje

Chitiva dijo...

Mi buen gade, pero que tal el vicio de escribir por escribir. Ese es tambíen un buen orgasmo espiritual. :)