miércoles, junio 22, 2005

Una visión de los cincuentas desde los veintes

Cada martes se convirtió en tradición comer una hamburguesa al carbón del parque cerca de mi casa, al estilo hawaiano y con un refresco para pasar los bocados. En este espacio mi doctor, el que me trajo a la vida, platicaba cómo cambia la vida cuando uno se encuentra en los cincuenta y tantos años.

Como tenía un cuarto vacío en mi casa, la familia decidió abrirle las puertas al doc por dos meses mientras se mudaba de hogar. En un cambio de vida, decidió divorciarse, vender sus pertenencias, comprarse una casa en Cancún e ir a vivirse al mar del caribe. El calor en exceso y lo caro de la vida en el territorio maya, resolvió regresarse a Chilangolandia.

Al no tener nadie en la casa más que el buen doc, acostumbrábamos platicar en las tardes sobre la diferencia de vivir como hijo en una familia armoniosa y estar en la misma situación pero como padre.

En sus conversaciones dejaba ver un deseo de realizar muchas acciones que no hizo cuando era joven. Comprendí el valor de tener a un padre como amigo y la fortuna de tener una hermana como confidenta. A través de su arrepentimiento con sus seres queridos me enseño que la vida es efímera para ser como uno quiere.

Tenía varios sueños por cumplir y se había comprometido consigo mismo ha realizarlos. Cuando partió solo hubo palabras de agradecimiento mutuo. De su parte por darle una visión fresca de su existencia y de mi parte por dejarme un legado de enseñanzas que seguramente habría tenido que llegar hasta los cincuenta y tantos para haberlas aprendido.

Ahora se encuentra en una aventura más de las que siempre había soñado. Ser padre de un hijo varón. ¡Buena suerte Doc!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es extaño pero es real, para aprender no hay edad, y lo mejor es estar abierto a recibir las enseñanzas de la vida. Yo creo que ambos aprendieron mucho en ese tiempo de transición y el doc se llevó una grata sorpresa al convivir contigo, ahora si que te vio nacer y le tocó verte crecer.
"alguien tiene que ceder" nos trajo a la memoria a tan memorable personaje.
Saludos
Espora del Mal

Chitiva dijo...

¡Cómo extraño al doc!